lunes, 13 de marzo de 2017

Editorial de sanlunes/O de la sabia virtud de conocer el 'timing' político

El timing de poner a Barba a remojar

-Manuel Falcón

¿Por qué hasta ahora se decide denunciar al magistrado del Tribunal Administrativo del Estado, Alberto Barba Gómez?  Es decir, ¿por qué hasta ahora el mismísimo gobernador vía Secretario de Gobierno (¿cómo se dice en chino?: lo-bel-to-lo-pez) y Fiscal (Alma-guer…rera), cuando desde hace ya mucho tiempo, por lo menos sexenios atrás,  se sabía de las transa(ccione)s del susodicho magistrado (que no puso su barba a remojar después de lo ocurrido al defenestrado Vega Pámanes) y no sólo de él sino de sus demás colegas de la misma calaña en la mentada Tribu(nal)? Ya habían aparecido antes muchas quejas y denuncias ciudadanas en contra del juez Barba Gómez ¿Por qué hasta ahora se les hizo caso a esas voces que clamaban justicia?  Los magistrados de la mencionada institución han cobrado (¡y vaya que sí!) fama por su destreza para echar mano (y pies) de técnicas leguleyas de TAE-kwon-do en contra de los reclamos ciudadanos y de los ayuntamientos: que si la "afirmativa ficta" (más bien, afirmativa finta), que si los amparos, que si las omisiones para responder 'en tiempo y forma', etcétera. Los magistrados del TAE siempre ganan y hacen perder. Con el consiguiente daño sobre todo, urbano: se autoriza la construcción de la torre en donde se encuentra el jardín japonés de Colomos; se autoriza la gasolinera en el patio de recreo del Jardín de Niños El Niño Artillero; se autoriza la demolición de la mansión de doña Cuquita de la Macorra y Góngora por falta de respuesta 'en tiempo y forma' de la recién finada. El TAE se volvió el resquicio para saltarse no sólo la urbanidad y las buenas maneras sino las leyes que protegen por ejemplo,  el medio ambiente o los planes parciales (los planes totales nunca se completan) de Obra Pública. 

Así, resulta pertinente y reiterativa la interrogante: ¿por qué hasta ahora se decide colocar a Barba bajo la guillotina? Él debió de ser el primero sorprendido: pues, ¿cuándo cambiaron las reglas del juego si siempre he hecho lo mismo en el TAE? "Yo no he variado mi estilo de uña y manicure; ustedes fueron los que variaron". Lo mismo debió de preguntarse en su momento el defensor de guaruras, Vega Pámanes, o el ex-gobernador de Veracruz, Javier Duarte: ¿en qué momento ya no se pudo hacer transa(cción)? ¿Por qué no nos avisaron a tiempo del cambio de juego sucio a juego limpio? En efecto, se trata del famoso timing político. "En el mundo de la globalización y, sobre todo, de las expectativas crecientes" –escribe Luis Rubio en el ensayo El tiempo en política-, "el tiempo ya no es sólo importante: es lo único que importa. Mientras que las expectativas ciudadanas van por el elevador, la capacidad de respuesta oficial va por la escalera. Y esa incongruencia tiene profundas implicaciones políticas, mismas que explican en buena medida la desazón que aqueja al país en la actualidad. En la era de las redes sociales, el tiempo no es importante: es todo". Cabe entonces deducir que tanto el gobernador como el fiscal como el Congreso de Jalisco, detectaron mediante su sensible radar de fin de sexenio, el timing preciso (que casualmente coincidió –ahora sí; antes no- con las denuncias a gritos de la opinión pública) y justo para sacrificar al magistrado Alberto Barba Comes. ¡Y pelas!

Quizá lo conveniente hubiese sido haber previsto a tiempo, la posible trayectoria tramposa de los magistrados. La historia contrafactual viene a cuento: ¿qué hubiera pasado si… por ejemplo, en su toma de protesta como Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, Vega Pámanes hubiese declarado contrito: "atropellé a una mujer amén de intercambiar balazos con policías que me ficharon como delincuente, pero salvo esa eventualidad, el resto de mi currículum es impecable"? ¿Qué hubiese pasado si… al advertir los puntiagudos colmillos y garras depredadoras del magistrado del TAE(nreda-la-ley), el gobernador en turno no lo designa juez o, de una vez, solicitaba su desafuero? Más vale prevenir que lamentar... lo que va a cobrar por liquidación el Barba(tascado). 
Con lo cual se recuerda la conveniencia de que los gobernadores y sus respectivos partidos políticos, saquen la mano (o el dedo índice) de las instancias del poder judicial. Tan tranquilo que estaría hoy en día, Alberto Barba laborando como coyote decente afuera de la Secretaría de Movilidad o en el submundo de Conciliación y Arbitraje ¿Qué necesidad había de investir a alguien de su pelaje como magistrado del Tribunal Administrativo de la Exacción? Lo dicho: en política el timing lo es todo, a su debido tiempo.