jueves, 14 de noviembre de 2019

¿Hacke(r) mate?


Guillermo Cosío Vidaurri 1929-2019

Jorge de la Vega Domínguez, entonces presidente del PRI, entrega Jalisco a Cosío, el 25 de julio de 1988 (cartón publicado el 26 de julio de dicho año, en el periódico El Occidental)

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Impeachment

Trump is a victim of his own impulses 

-Michael D'Antonio, November 13, 2019 (CNN)
 
If President Donald Trump's binky is his Twitter account -- and it's probably safe to assume it is -- then his security blanket is his television. TV offers our tube-addicted President a soothing glow any time of day or night while Twitter gives him something to do with his anxious fingers. Expect both to get a workout as public hearings on his possible impeachment begin on Wednesday.
Morbidly obsessed with his own demise, in the aftermath of the testimony, Trump will undoubtedly feel the impulse to offer commentary on social media. No doubt his advisers have counseled him to refrain, but this kind of advice hasn't stopped him yet. 

The top diplomats called by Congress to testify first know all about Trump's effort to shakedown Ukraine for dirt on his political rival Joe Biden. They were witnesses to the disruption he caused and to the dangers his action posed to both countries. 

Worse for Trump is that these witnesses are serious, sober, experts who clearly place country above self, representing the opposite of the President's manner and temperament. 
     That Trump finds himself facing the disgrace of the impeachment inquiry is a reflection of his hunger for attention, even when it hurts him, and a powerful reminder of his limitations. When challenged in any way, he knows only to stay the course while firing in every direction. 

Never admit fault and always attack were the main political lessons taught by Roy Cohn, whom Trump adopted as a mentor back in the early 1970. Having displayed himself as a cruel inquisitor during the sordid McCarthy hearings of the 1950s, Cohn had fled Washington for New York where, as dark lord of the local legal and political scenes, he bullied and blustered until, near the end of his life, he was disbarred.
In addition to Trump, Cohn's protégés included Roger Stone who, it so happens, is currently on trial in a federal courtroom not far from the White House. Stone's nightmare was born of his involvement in Trump's 2016 campaign and his response to investigators looking into his possible role in the hacking and distribution of Democrats' emails. Like Trump, Stone has always pushed things beyond where most others would go and now he's answering for it. (Stone has been unwavering in his proclaiming his innocence.) 

In the President's case we have both a practitioner of Cohn-style extremism and a man who couldn't take his chance to quit while he was ahead. His current trouble was sparked on the day after special counsel Robert Mueller testified before Congress about his probe of Russia's cyberattack on the 2016 election to benefit Trump. 

Although Mueller noted much evidence of Trump's possible obstruction of justice, the day ended with the President seemingly in the clear. Not satisfied with well enough, the next day Trump made some requests of Ukrainian President Volodymyr Zelensky during a phone call -- namely an investigation of the debunked Crowdstrike conspiracy theory, which would undermine the idea that Russia interfered in the 2016 election, and an investigation of the Bidens -- with an implied reward of nearly $400 million in military aid that Zelensky needed to fight invading Russian forces and their proxies. 

Why did Trump press this issue? At the root of this impulse seems to be some sense that he can't win a fair fight (thus he needs Biden's reputation to be besmirched) or some perverse need to not only prevail, but to do so while pulling the wool over everyone's eyes.    
   Delighted by dramatic schemes and surprise plot twists (remember, he was a reality TV show host) Donald Trump was likely hoping that Zelensky would also help him confirm a conspiracy theory that puts Ukraine and not Russia at the heart of the 2016 election hack. This cockamamie notion, which has no basis in fact, connects Kiev with Hillary Clinton and the Democratic Party and removes the stain from Trump's election victory. How it must tantalize him to think that with the right pressure applied here and the perfect spin there he could emerge the undisputed champion. 

Only a fantasist would imagine getting away with what Trump attempted with Zelensky. But then again only a fantasist would believe that all life requires is the Roy Cohn method. Cohn himself demonstrated the error in this assumption as he died in disgrace. The President seems headed for a similar fate, victim of his own intractable impulses. Sadly, he's taking the country along on his ride to hell. And we all may need some comfort objects of our own before it's over.

lunes, 11 de noviembre de 2019

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Cuentito de poder

Había una vez un poderoso rey que tenía tres hijos. Dudando sobre quién debía sucederle en el trono, envió a cada uno de ellos a gobernar un territorio durante cinco años, al término de los cuales deberían volver junto a su padre para mostrarle sus logros. 

Así marcharon los tres, cada uno a su lugar, alegres por poder ejercer como reyes. Pero al llegar descubrieron decepcionados que tan sólo se trataba de pequeñas villas con un puñado de aldeanos, en las que ni siquiera había un castillo. 

- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores, pero demostraré a mi padre que puedo ser un gran rey - se dijo el mayor. Y juntando a los pocos habitantes de su villa, les enseñó las artes de la guerra para formar un pequeño ejército con el que conquistar las villas vecinas. Así, su pequeño reino creció en fuerza y poder, y al cabo de los cinco años había multiplicado cien veces su extensión. Orgulloso, el joven príncipe reunió a aquellos primeros aldeanos, y viajó junto a su padre.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores; sin duda mi padre quiere probar si puedo ser un gran rey - pensó el mediano. Y desde aquel momento inició con sus aldeanos la construcción del mayor de los palacios. Y tras cinco años de duro trabajo, un magnífico palacio presidía la pequeña aldea. Satisfecho, el joven príncipe viajó junto a su padre en compañía de sus fieles aldeanos. 

- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores, así que la gente de esta aldea debe de ser importante para mi padre - pensó el pequeño. Y resolvió cuidar de ellos y preocuparse por que nada les faltara. Durante sus cinco años de reinado, la aldea no cambió mucho; era un lugar humilde y alegre, con pequeñas mejoras aquí y allá, aunque sus aldeanos parecían muy satisfechos por la labor del príncipe, y lo acompañaron gustosos junto al rey. 

Los tres hermanos fueron recibidos con alegría por el pueblo, con todo preparado para la gran fiesta de coronación. Pero cuando llegaron ante su padre y cada uno quiso contar las hazañas que debían hacerle merecedor del trono, el rey no los dejó hablar. En su lugar, pidió a los aldeanos que contaran cómo habían sido sus vidas. 

Así, los súbditos del hijo mayor mostraron las cicatrices ganadas en sus batallas, y narraron todo el esfuerzo y sufrimiento que les había supuesto extender su reino. El hermano mayor sería un rey temible, fuerte y poderoso, y se sentían orgullosos de él. 

Los súbditos del mediano contaron cómo, bajo el liderazgo del príncipe, habían trabajado por la mañana en el campo y por la tarde en la obra para construir tan magnífico palacio. Sin duda sería un gran rey capaz de los mayores logros, y se sentían orgullosos de él. Finalmente, los súbditos del pequeño, medio avergonzados, contaron lo felices que habían sido junto a aquel rey humilde y práctico, que había mejorado sus vidas en tantas pequeñas cosas. Como probablemente no era el gran rey que todos esperaban, y ellos le tenían gran afecto, pidieron al rey que al menos siguiera gobernando su villa. 

Acabadas las narraciones, todos se preguntaban lo mismo que el rey ¿Cuál de los príncipes estaría mejor preparado para ejercer tanto poder? 

Indeciso, y antes de tomar una decisión, el rey llamó uno por uno a todos sus súbditos y les hizo una sola pregunta:
- Si hubieras tenido que vivir estos cinco años en una de esas tres villas, ¿cuál hubieras elegido? 

Todos, absolutamente todos, prefirieron la vida tranquila y feliz de la tercera villa, por muy impresionados que estuvieran por las hazañas de los dos hermanos mayores. 

Y así, el más pequeño de los príncipes fue coronado aquel día como el más grande de los reyes, pues la grandeza de los gobernantes se mide por el afecto de sus pueblos, y no por el tamaño de sus castillos y riquezas.

domingo, 10 de noviembre de 2019

viernes, 8 de noviembre de 2019

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Es viernes y don Venus, iluminado, lo sabe


Desapego

De la propiedad al alquiler
-Rubén Aguilar  
Los hábitos de consumo están cambiando de manera acelerada en todo el mundo, sobre todo en la población menor de 40 años.

La tendencia generalizada es pasar de comprar, para tener la propiedad, a alquilar los bienes que se necesitan. Las plataformas digitales explican en buena parte esta revolución.      
Para los sectores más jóvenes, que muestran cada vez menos apego a la propiedad, es ya una forma de vida. Su conciencia ecológica contribuye a esta manera de acceder al consumo. 

El alquiler más común es la vivienda y los carros, pero ahora también oficinas, ropa, joyas, electrodomésticos, muebles, cuadros, flores, albercas, patios, terrazas y herramientas de diverso tipo. 

La población en general, pero sobre todo los jóvenes, descubre cada día que hay otras muchas maneras de acceder a los productos y bienes que necesitan sin tener la propiedad de los mismos. 

Los expertos señalan que se está en la primera etapa de esta nueva realidad que es irreversible. En todo el mundo un nuevo hecho cultural es que la propiedad se ve como cosa del pasado. 

La tendencia es mundial y ya no se va a detener aunque avanza a ritmos distintos en las diversas regiones del planeta. Esta idea, aunque se concentra en los jóvenes, cada vez abarca a sectores de más edad. 

En esta nueva cultura influyen diversos factores: pérdida de apego a la propiedad, conciencia ecológica, avances de la tecnología, reducción del tamaño de las viviendas y precariedad en los salarios y el trabajo. 

La acumulación de objetos, como lo fue antes, ya no es símbolo de éxito y estatus social. "Las nuevas generaciones no quieren el carro sino la experiencia del viaje", dice un especialista en el tema. 

Esta nueva realidad, que no es una moda pasajera, afecta al mercado del trabajo y a las empresas que no entiendan esta tendencia y busquen pronto adaptarse a ella. 

Y también a los gobiernos que deben diseñar nuevos mecanismos para regular el uso de las plataformas y cobrar los impuestos. 

Lo que no se puede hacer es ir en contra de la evolución de la tecnología y los mercados. Eso es imposible y todo esfuerzo en esa dirección está destinado al fracaso.
Ida Auken, política danesa, en un discurso en el Foro Económico Mundial (2017) dijo: "Bienvenidos al 2030. No tengo nada. No tengo auto. Nos soy dueño de una casa. No tengo electrodomésticos y ropa". 

La realidad de esta nueva cultura lo veo en mis dos hijas y mi hijo que son Millennials. A quien esté interesado en el tema le recomiendo De una economía de compra a otra de alquiler, de Alejandra López Letón (Domingo, El País, 06.10.19).

martes, 5 de noviembre de 2019