lunes, 8 de agosto de 2022

domingo, 7 de agosto de 2022

Cómplice con fuero

Y cuando despertó el inconsciente seguía allí

La realidad disminuida

Mario Vargas Llosa, 7 de agosto de 2022

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la capital del Imperio Austrohúngaro, Viena, era una de las capitales más interesantes de Europa. Tanto desde el punto de vista de las artes plásticas como de las creaciones científicas universitarias, era una de las ciudades más creativas del viejo continente. Solamente en el campo económico, para nombrar uno, sus pensadores habían asumido un liberalismo radical, que defendía los postulados libertarios, llevándolo a un extremo radical y sin concesiones. Y en otros dominios, en Viena misma, había nacido un poco al margen de la publicidad, por explícito deseo de sus miembros, la “Asociación Psicoanalítica Vienesa” (que luego pasó a llamarse “Asociación Psicoanalítica Internacional”), que tendría un desarrollo polémico y discutible, a la vez que ganaba ciudades y países de manera relativamente clandestina. Los miembros de esta “Asociación”, en los años siguientes persistieron, empezando por su líder, el Dr. Sigmund Freud, que acababa de realizar su viejo sueño, ser miembro docente en la Universidad en la que había estudiado, gracias a dos padrinos poderosos: Hermann Nothnagel y Richard Von Krafft-Ebing, quienes lo propusieron como Profesor Extraordinario, algo con lo que aquel había soñado siempre. Ahora bien, en tanto que desde el punto de vista oficial Viena florecía de manera genuina, desde el punto de vista popular, la influencia del nazismo vecino, sobre todo en el odio manifiesto a los judíos, causaba verdaderos estragos y permitía a los oportunistas acaparar posiciones que tenían cada día más afinidad con el orden político. 

No cabe duda de que se trata de un fenómeno interesante. A la vez que en la calle cada vez se hacía más presente el prejuicio nazi contra los judíos, en la ciudad misma, un grupo de científicos del más alto nivel discutía sobre una dimensión nueva de la vida que hasta entonces no parecía tener la repercusión que tendría en los próximos años; un orden nuevo, representado por el inconsciente, que escapaba a todo el universo vital representado por todo lo conocido hasta entonces: un orden hecho de sueños reprimidos y fantasías de sueños inconfesables y verdades antojadizas; es decir, la realidad de ese inconsciente siempre inesperado, que creaba una distancia radical entre la cultura oficial y un grupo casi clandestino de médicos que reivindicaban, como una realidad central de la vida individual y como hechos indiscutibles de la experiencia humana, teorías y realidades de difícil comprobación. 

Aunque los hechos culturales tengan siempre un origen relativo, no es arbitrario decir que el fenómeno psicoanalítico nació en Viena, de donde era oriundo el primer presidente de la asociación que lo propugnaba, y donde, aunque no fueran de esa tierra la mayoría de miembros de aquella asociación, es evidente que aquella realidad o irrealidad representada por el inconsciente surgió al mismo tiempo que una sociedad concreta estaba a punto de ceder políticamente a una doctrina fanática y elemental hecha de prejuicios y falsificaciones de largo origen, la misma sociedad en que las artes y ciencias habían prosperado extraordinariamente gracias a una política oficial abierta y que ofrecía una oportunidad a las voces e inventos nuevos. 

Aunque hasta ahora haya científicos que ponen en duda su existencia, sigue siendo su naturaleza algo devastador que implica una realidad que no existe. En todo caso, aquella frustración ha dejado de existir y, de hecho, su vigencia relativa forma parte ya de nuestras vivencias. Se diría que quienes menos lo notaban en el pasado se resignan a aceptar su evidencia aunque, en el fondo, duden de ella.Lo cierto es que, aunque nacido pese a la incomprensión de muchos científicos, el “inconsciente” está allí, junto a nosotros, y buena parte de los ensayos más audaces de nuestro tiempo lo autorizan y suponen. La realidad ha ido justificándolo y dándole una verdad, aunque todavía muchos científicos se nieguen a darle su sentido, siempre que lo tenga, sea mucho, poco o nada. ¿Tuvo que ver su impreciso nacimiento con esa condición de realidad a medias que es la suya? Seguramente, pero eso es un tema difícil y tanto, que muchos se niegan todavía a tocarlo. 

En todo caso, el hecho es que, nacido en un momento difícil y controvertido, todavía existe sólo a medias, como una referencia, sin que su existencia convenza a muchos, como la noche o el día, y esté solo aceptada a medias cuando no haya más remedio y en casos siempre extremos como una verdad que se impone de manera excepcional y siempre escurridiza. Su aceptación será siempre llamativa, como si en ello jugara un papel importante el hecho de que naciera en circunstancias discutibles, en un grupo que no acaba nunca de ser aceptado por todo el mundo, ya que aquel grupo se dividió e incluso desapareció aunque dejara muchas huellas de su célebre existencia.

¿Quién cree hoy en día que el inconsciente sea la secreta materia de que están hechos los seres humanos, que esa sea su realidad primera? Pocas personas, aunque buena parte de la ciencia se subordine a ella y encuentre en ella su última justificación. ¿Tiene que ver en ello su destino más íntimo? El hecho de que naciera en Viena en un momento en que estaba llamado a desaparecer, barrido por un acontecimiento en el que toda verdad científica era abolida por una realidad fanática y excluyente condenada a morir al cabo de pocos años. Otra verdad menos visible se impondría seguramente en su reemplazado. Si el “inconsciente” hubiera nacido en Inglaterra o en Francia, no habría tantas dudas como el hecho de que naciera en Viena. Su existencia está condicionada por el lugar de su mismo nacimiento. La verdad es que, pese a todo, nadie se atreve a negarlo abiertamente. El escepticismo que lo hostiga no suele dar la cara, pues hay demasiados casos en que se justifica. En todo caso está ahí, detrás de muchos aspectos de la vida que lo delatan o suponen, aunque en otros aspectos plantee su existencia una duda integral, ya que no es tan evidente como lo son las estrellas o las piedras, es decir, una cualidad en la que otras realidades se imponen. Su verdad es oblicua y se avecina a la verdad de manera indirecta como si dependiera de pronto, asida a otras realidades de la cual fuera parte integrante. El “inconsciente” es así, una realidad de la cabe siempre dudar, como si su remoto origen formara parte de ella y su condición fuera siempre precaria. Y, sin embargo, la verdad es que sin ella, la libertad de los seres humanos sería menos posible. Lo extraordinario que hay en ella es que no está en ninguna otra parte. ¿Somos eso que significa siempre indeterminación? Sin duda, es posible, y lo es también que sea su nacimiento, en circunstancias tan difíciles, lo que disimula su condición abierta y libre, en tanto que alrededor de ella se daban todos los excesos de la barbarie, una cualidad que Europa, negándose a sí misma, admiraba que tuviera padrinos de tan alto nivel. La realidad del “inconsciente” es esa verdad que no es segura, y que, sin embargo, estará allí siempre para recurrir a ella en última instancia, cuando ya no quepa otra existencia que la suya.

Austericidio. El Pejidente suprimió el Fondo Minero -las empresas debían invertir 7.5% de sus ganancias en mantenimiento- dizque por corrupción

Aunque es de noche...

jueves, 4 de agosto de 2022

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domingo, 31 de julio de 2022

Urna


Marcelo a la 1, Marcelo a las 2, Marcelo a las...

Así fue como Ebrard aceptó que AMLO fuera el candidato a la Presidencia en 2011

Liliana Padilla/ Ciudad de México / 31 julio 2022 

Marcelo Ebrard aceptó que le tocaba hacerse a un lado en noviembre de 2011 cuando se presentaron los resultados de las dos encuestas que definieron la candidatura presidencial de la izquierda, donde, "de las cinco preguntas, yo gano dos y Andrés Manuel gana tres. El saldo de opinión le es favorable, pero el potencial de crecimiento de mi candidatura sería alto, la intención de voto es favorable a Andrés Manuel. Hoy le soy leal. Sabe que contará con mi apoyo y solidaridad". 

Once años después, será el mismo método el que servirá para definir el relevo de López Obrador en la Presidencia de la República. Sin embargo, a diferencia de 2011, en esta ocasión Ebrard y su equipo ya levantaron la voz para denunciar inequidad, en demanda de piso parejo para todos los aspirantes. 

Hoy, muchos de los personajes que en aquel momento conocieron de la metodología y las decisiones políticas que definieron el rumbo de la contienda presidencial para la izquierda ya no están ni remotamente cerca de López Obrador. Algunos como René Cervera tampoco forman parte del círculo de Ebrard. Tampoco Manuel Camacho Solís, quien fue el artífice de la creación del Frente de izquierdas, condición que pidió para aceptar los resultados desfavorables a sus aspiraciones. Jesús Zambrano entonces dirigente nacional del PRD, hoy nuevamente en el cargo recuerda que Ebrard tenía muchas más posibilidades de enfrentarse a la maquinaria priista y a Enrique Peña Nieto porque la izquierda batallaba con resarcir las heridas que dejó el desplante de López Obrador de llamar en 2009 a votar por Juanito de Iztapalapa. Para la cúpula perredista habría sido mejor candidato Marcelo Ebrard pero decidió someterse a su jefe político. "No sé si fue la lealtad o el temor o quién sabe qué, que finalmente a Marcelo le faltó el valor suficiente para decir vamos, yo encabezo una lucha y a ver ahora qué va a hacer cuando le den para atrás", asegura Zambrano quien percibe que ya hubo un primer regaño público del Presidente a su Canciller, a quien desde Palacio Nacional reclamó que haya dicho que no había piso parejo en la contienda por la candidatura de Morena rumbo al 2024. Zambrano relata que al conocer los resultados de las cinco preguntas que se hicieron en cada una de las encuestas, Ebrard despertaba mayores simpatías y tenía más probabilidades de crecimiento, por lo que una de las lecturas que podían leerse, era la de un empate técnico entre ambos. "Marcelo qué fue lo que le propuso a Andrés, oye Andrés, en realidad cualitativamente las encuestas nos dan un empate en el mejor de los casos aunque yo tengo mejores condiciones para ser una campaña hacia afuera, por qué no nos damos dos meses y medio más de precampañas y en enero o febrero hacemos una nueva encuestas y Andrés Manuel le dijo, Marcelo yo te gané y yo voy a ser el candidato, si no es con el PRD yo voy a ser el candidato".    '''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''Sin embargo, el PRD que llevaba meses trabajando en la precandidatura de Ebrard decidió mantenerse en la alianza con el PT y Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano). "A Marcelo le dio temor encabezar una candidatura con el PRD y con todo lo que hubiéramos podido sumar en este esfuerzo, yo te podría decir que en ese entonces estábamos seguros que si Marcelo hubiera dicho si no quieres Andrés Manuel, yo me voy como candidato del PRD junto con los que quieran caminar con nosotros, hubiéramos ganado la elección porque traíamos una cantidad de aceptación muy importante". Once años después de aquel episodio, el equipo de Ebrard levantó la voz al interior de Morena busca repetir el método de 2011.

Es viernes y fin de mes y don Venus lo sabe


 

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