domingo, 14 de febrero de 2016

Apuntes sobre la verdad perdida

En el principio está el Objeto nadando en su paraíso; no hay Sujeto aún que pueda dar cuenta del Objeto, pues la totalidad no da espacio para dos.... hasta que aparece la cuchilla del lenguaje, que más que dividir la Unidad Total, crea un espacio simbólico en el cual esta separación pueda darse: Sujeto-Objeto. Es así que el ser pierde su unidad inicial, su omnipotente autosuficiencia y es arrojado al mundo de la necesidad, de la duda, de la pregunta
(...)
Se trata de incitar a que el sujeto encuentre aquello que ha perdido, aquello que sólo él puede encontrar ya que sólo él conoce, pues fue suyo en un principio. En consonancia con la dialéctica socrática, se busca el redescubrimiento de la verdad perdida del sujeto, verdad manifiesta en el síntoma; se le plantea así, al sujeto una nueva relación con el saber: el saber acerca de sí mismo. Posibilidad que desde la perspectiva científica es inalcanzable, pues la ciencia opera en vía contraria al descubrimiento de la verdad por parte del sujeto, la ciencia da la verdad al sujeto, anulando la búsqueda interna de la misma. La verdad de la ciencia es una verdad ilusoriamente tangible; más que verdad es un saber ansiolítico, pues elimina del sujeto el rastro angustiante de la duda, de la incertidumbre; la verdad de la ciencia es certeza (una verdad perversa podría decirse), un cierre, o al menos esa es su pretensión. Su objetivo es alcanzar la respuesta, acabar con la pregunta.

-textos de Cruz Aponasenko en la revista Acheronta

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